MAÑANA

lunes, 13 de agosto de 2012



Había pensado en ahorcarse. Llevaba varios días planeándolo y la idea resultaba morbosamente interesante para su desgastada mente, le ayudaba a llenar el tiempo cuando llegaba a su solitario piso...No quería pasar por alto ningún detalle. En ese momento él tendría el control absoluto. El sería el director, guionista y protagonista de su última escena, él decidiría cómo, cuándo y donde.

Era enfermero en la planta de traumatología de un hospital de provincia y estaba harto de su trabajo, pero cuando ayer la anciana de la 206 operada de cadera, gruñó por milésima vez y su supervisora dijo que la semana que viene tendrían que hacer horas extras no le importó. La semana que viene ya no estaría allí. Por él como si se quemaba el hospital.

Esa misma noche dio por terminado su plan y como un actor antes del día del estreno repasó su papel. Quería tenerlo todo preparado así que escribió ya la nota de despedida, fría y sin adornos, como había sido su propia vida.

Al Sr Juez:

Esto es un suicidio.

Firmado: Joaquín García.

Luego se metió en la cama. Mañana iría al trabajo por última vez. Había decidido hacerlo al volver de trabajar , sería la mejor hora, hasta el día siguiente nadie lo echaría de menos y entonces...

Al día siguiente fue a trabajar, repartió la medicación por última vez "¡Qué bien¡ " -ya estaba harto de tanto antiinflamatorio. Tomó las tensiones por última vez "¡Menos mal¡"-ya debía de ser la millonésima vez que lo hacía y "¡Qué horror" tuvo que hacer la cura a la de la 206, "Al menos mañana se libraría".

Eran las dos de la tarde y le faltaba una hora para salir. Le avisaron de un ingreso: una joven de veinticinco años que venía trasladada de otro hospital. Estaba parapléjica por un accidente de coche. "Estará un buena temporada aquí para la rehabilitación"- pensó -. "Bueno yo no lo veré". Fue a la habitación y empezó a examinarla y a tomarle las constantes. La joven había estado ya varios meses en otro hospital y estaba acostumbrada a toda clase de preguntas y pruebas. No se quejó ni una sola vez, tan sólo se le quedó mirando dulcemente con unos enormes ojos verdes. "Bueno ya está "- le dijo Joaquín. "Me alegro de conocer ya a alguien aquí, mañana ¿vendrás tú también?"


Amaia Villa
Foto: Bobby Mikul (publicodomainpictures.net)

8 comentarios:

Anuca dijo...

A veces es fundamental que alguien se cruce en tu vida y te haga darte cuenta de lo verdaderamente importante, de la fortaleza que el ser humano puede llegar a atesorar, y cambie tu destino.
Un besito

Amaia Villa dijo...

Gracias Anuca por seguir leyéndome. Beso fuerte para ti que te cruzaste conmigo en el camino de las letras con tu amabilidad y sonrisa (bueno no la veo pero la siento)

Elvira Vicente dijo...

Un bello relato que hay que releer. Muy bueno Amaia.

Amaia Villa dijo...

¡Gracias Elvira, un abrazo!

loli belbel dijo...

Conmovedor, precioso relato, Amaia. Felicidades.

Txaro Cárdenas dijo...

La vida es como una caja de bombones, como dijo aquel. Lo mejor es aguantar hasta que se acabe su contenido para poder así degustar las diferentes variedades. Me ha gustado mucho cómo has descrito el sentir de este personaje.

Amaia Villa dijo...

¡Gracias Loli! Me alegro mucho que te haya gustado. Un abrazo.

Amaia Villa dijo...

¡Gracias Txaro!! Un gusto teneros en mi rinconcito. Muxus.

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